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“Ofrendando mi vida si fuese necesario”

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El  Cabo  Primero Carlos  Javier  Guillen  Nogales tiene  11 años  de  servicio en  la Institución.  Ha prestado su  contingente humano en  diversas ciudades  de  nuestro  país:   Guayaquil,  Esmeraldas, Quito y actualmente, Santo  Domingo de los Tsáchilas. A lo  largo  de  su  carrera se  ha  destacado en  varios servicios pero,   sin  duda  alguna, ser  del  Grupo   de Operaciones Motorizadas (GOM) es su gran pasión.

Carlos  describe su  moto  como  su  mejor  amiga,  su compañera inseparable durante sus  largas  jornadas de trabajo, que empieza desde las 06:30 de la mañana y se extiende hasta las  20:00.  El día  17 de  julio  del presente año,  mientras cumplía con  su  rutina diaria de  recorrer las  vías  de  la ciudad, se percató de  que dos  ciudadanos se movilizaban en  una  moto;  éstos, al  notar   su  presencia, pretendieron huir.  Fue  ahí cuando el uniformado, en el afán  de cumplir con  su labor,  interceptó a los ocupantes a la voz de: “¡Alto, Policía!  ¡Deténgase!” detuvo la huida.

Cuando  detuvo  la  marcha  de  la  moto,   un   hecho inusual sucedió: uno  de  los  aparentes delincuentes se   bajó   de   la   moto,    sacó    un    arma    y   apuntó contra  su   humanidad.  Carlos,    sin   pensarlo  dos veces,  hizó  lo  mismo, la  finalidad era  neutralizar a esta  persona que  estaba   armada. Estos  ciudadanos minutos antes  habían sustraído una  fuerte  suma  de dinero a una  persona que  los  había retirado de  una entidad bancaria.

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El arma  que  fue usada por los supuestos antisociales se  encuentra en  el Departamento de  Criminalística, con  la finalidad de  que  sea  analizada y verificar así si tiene  algún  desperfecto que  impidió que  saliera la bala y que acabara con la vida del uniformado.

Carlos  Javier  manifiesta que  sintió temor  de  perder la  vida  y que  inmediatamente pensó en  su  familia, en   sus   hijos,   pero   que   recordó  aquel   juramento que   un   día   hizo   frente   a  la  bandera  y  que,   sin pensarlo dos  veces,   prefirió   arriesgar su  vida  para proteger a la ciudadanía.

 

El Cabo Primero Carlos Javier Guillén Nogales, de 30 años, está casado con Liliana María Apolo Calderón. Juntos, agradecen a Dios de que la bala  no hubiera salido  en ese momento y que aún  sigue aquí,  de pie junto a ella, que es su mayor apoyo y que día a día lo impulsa a seguir en la inalcanzable lucha  contra  la delincuencia. Carlos hace énfasis  en que, si un día lo amerita, entregará  su vida si fuera necesario a cam- bio de la seguridad de la ciudadanía.  (CC

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