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El gesto más bello es hacer a tu compañero responsable de tu vida

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Esta es la frase que más se acerca al trabajo  que día a día realiza la escuadra de busqueda  y     rescate     del     Grupo     de  Intervención y Rescate (GIR). Este pelotón de hombres está conformada por 18 comandos, entre las bases de Quito, Guayaquil y Cuenca.

Para ser un rescatista de montaña no solo es necesario capacitarse y entrenar, sino además tener la vocación y el gusto por la montaña. Así afirma el Tnte. Marcelo Segovia, rescatista del GIR, que a sus 31 años de edad ha perdido la cuenta de las veces que ha subido a las montañas, pero, para tener una idea, comenta que solo al Cotopaxi ha ido más de 30 veces.

“Escalar montañas es una actividad que involucra    el compañerismo, porque se tiene un contacto directo con la naturaleza y la confianza de que nuestra vida depende de quién nos acompañe a estas excursiones”, mencionó.

Al preguntarle qué se siente rescatar una víctima con vida o encontrar a una persona perdida, el oficial explica que, como policía, es el sentimiento del deber cumplido, como rescatista, es la satisfacción de salvar una vida. Sin duda considera que lo más gratificante son las muestras y expresiones de agradecimiento de los familiares o las víctimas, que se expresan con un sonrisa, un abrazo o un apretón de manos cuando  son encontradas. A diferencia de la tristeza y el dolor de los seres queridos cuando se rescatan cuerpos sin vida, ahí son sentimientos de pensar y la reacción de frustración y desesperación que dejan a los rescatistas que hacen su trabajo.

Rescate en el Huascarán

Un equipo de siete rescatistas al mando del Tnte.   de Policía Marcelo Segovia estuvo a cargo de la extracción de los tres cuerpos de los montañistas ecuatorianos que fallecieron la primera semana de agosto en el nevado más alto del Perú, el Huascarán, de 6 768 msnm.

El equipo de rescate de la Policía Nacional se trasladó a Perú para colaborar en la extracción de los cuerpos de los montañistas ecuatorianos Jorge David Riera Gómez, de 35 años (militar en servicio activo); Braulio Rodolfo Ríos Gordón, de 31, y Carlos Esteban Velástegui Romero, de 25, que fallecieron al haber caído en una grieta.

Los equipos llegaron a la zona aproximadamente a las 06:00 del día lunes 10 de agosto y se inició el proceso de extracción de los cuerpos desde la grieta, a una profundidad aproximada de 150 m.

Una vez recuperados los cuerpos se inició el descenso hasta el primer refugio, para enviarlos vía aérea (helicóptero) hasta la zona de Yungay, Huaraz, capital de la Región de Ancash, en donde se realizaron las autopsias le ley.

Rescate en el Chimborazo

Alrededor de 14 horas tomaron al personal del GIR extraer los tres cuerpos que estuvieron en el nevado del Chimborazo por 23 años, desde noviembre de 1993, cuando un grupo de 10 excursionistas fue sepultado por el desprendimiento de hielo en la cumbre.

Los cuerpos fueron extraídos y, con técnicas especiales, se los trasladó al primer refugio, en donde fueron entregados a personal de la Dinased, para que se realizaran los exámenes respectivos que permitan identificarlos.  (LA)

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